EL BLOG COMO VIAJE; SOBRE VIAJAR; RELATOS, FOTOS, Y ANÉCDOTAS DE VIAJES DE ARTISTAS, ESCRITORES Y OTROS PERSONAJES.

lunes, 22 de febrero de 2010

lunes, 15 de febrero de 2010

Es el destino de la mayor parte de los viajeros


No he mencionado hasta ahora el rasgo que es con mucho el más notable de la historia natural de este archipiélago; consiste en que, en grado considerable, las diferentes islas están habitadas por diferentes conjuntos de seres. El vicegobernador, señor Lawson, quien por primera vez me llamó la atención sobre el hecho, declaró que los galápagos de las diversas islas diferían y que él podía distinguir con toda certeza de qué isla provenía cada cual. Por algún tiempo no presté suficiente atención a este hecho, y ya había mezclado parcialmente las colecciones de dos de las islas. Nunca hubiera soñado que las islas, que no distaban entre sí más de 90 a 100 km, y podían verse en su mayoría la una desde la otra, formadas precisamente de las mismas rocas, situadas en un clima similar, casi de la misma altura, pudieran albergar distintos inquilinos; pero pronto veremos que, así es. Es el destino de la mayor parte de los viajeros el que, tan pronto descubren lo más interesante de una localidad, les urge abandonarla; pero quizá tendría que estar agradecido de haber obtenido material suficiente como para establecer este hecho tan notable de la distribución de los seres orgánicos.

Darwin, El viaje del Beagle

martes, 9 de febrero de 2010

¿Cómo se le ha ocurrido tirarme de la cola?


Nos referimos ahora a la especie terrestre (A. Demarlii), de cola redonda y dedos sin membrana. Este lagarto, en lugar de encontrarse en todas las islas, se limita a la parte central del archipiélago... Habitan en madrigueras que a veces abren fragmentos de lava, pero más generalmente sobre trozos planos de blanda toba semejante a arenisca. Los agujeros no parecen muy profundos y penetran en el terreno en ángulo agudo; de modo que cuando se anda sobre estas madrigueras el terreno cede de continuo, para contrariedad del fatigado caminante. Cuando este animal cava su madriguera, trabaja alternativamente con ambos flancos de sus cuerpos. Una de sus patas delanteras raspa por breve tiempo en la tierra y la arroja hacia la trasera, colocado de modo tal como para expulsarla de la cueva. Una vez fatigada esa parte del cuerpo, la otra se hace cargo de la tarea, y así sucesivamente. Observé a uno largo tiempo hasta que la mitad de su cuerpo estuvo sepultado; me acerqué entonces y tiré de él por la cola; esto le asombró mucho, y no tardó en emerger para averiguar lo que sucedía; se me quedó mirando fijamente como quien dice: "Cómo se le ha ocurrido tirarme de la cola?"

Darwin - El viaje del Beagle

lunes, 8 de febrero de 2010

¿Por qué todos los caballeros no se hacen ornitólogos?


En relación con la ciencia, seguí coleccionando minerales con gran celo, pero de manera nada científica; todo lo que me importaba era un nuevo mineral con nombre y apenas intentaba clasificarlos. Debo haber observado los insectos con cierto cuidado, porque cuanto tenía diez años (1819) fui para tres semanas a Plas Edwards en la costa de Gales, y me sentí muy interesado y sorprendido al ver un gran insecto hemíptero negro y escarlata, muchas mariposas nocturnas (Zygaena) y una cicíndela, que no se encuentran en Shropshire. Casi decidí empezar a coleccionar todos los insectos que pudiera encontrar muertos, porque tras consultar a mi hermana resolví que no estaba bien matar insectos sólo por coleccionarlos. La lectura de Selborne, de White, me llenó de satisfacción al observar las costumbres de los pájaros, y aun tomaba notas sobre el tema. En mi inocencia, recuerdo que me preguntaba por qué todos los caballeros no se hacían ornitólogos.

Darwin - Autobiografía

domingo, 7 de febrero de 2010

El viaje a Pandora


Ayer fui a ver Avatar, no en 3D porque no había más entradas. ¿Volvería a verla en 3D? Sí... ¿Cómo no tentarse con ese despliegue de imágenes bellas y efectos especiales y, además, repleta de seres azules encantadores? Leí varias notas sobre la película que analizan los aspectos políticos, fundamentalmente referidos a la política exterior de EE.UU o la cuestión de la explotación de la tierra en detrimento de las poblaciones índigenas o el medio ambiente. Pero, si bien puedo entender o acordar con eso que se señala, no es lo que movió mi reflexión, o mejor dicho mi contradicción. El viaje a Pandora es un sueño, con todo lo que soñar implica: conectarse con imágenes deformadas de nuestra propia realidad. En ese sentido, un Na'ví (habitante de Pandora) puede ser cualquiera de nosotros. En la película los científicos y el personaje principal, Jake Sully, ofician de "inocentes" -o de poetas-, son quienes pueden comprender a los nativos y respetar o maravillarse con la belleza de su universo simbólico, aunque no puede perderse de vista que trabajan para la invasión. incluso enseñándoles inglés a los nativos. Hay una escena, fresca en mi memoria, en la que la científica a cargo de la misión trata de explicar a los militares y a quien se muestra muy interesado en la explotación de un mineral que vale fortunas, la cultura de los Na'ví, aquello en lo que creen. Lo que obtiene son unas risas duras, que como expectadora me remitieron a la impotencia. Esa escena transmite exactamente lo que siento por estos días en relación a mi entorno o a los diferentes entornos en los que me muevo -claro, que con excepciones, me estoy refiriendo en general-: la impotencia que genera la estructura que arman las personas para relacionarse, la incapacidad para comprender lo diferente, sea lo que sea eso diferente. Gente, que por ejemplo, no puede entender otra cosa que la literalidad del discurso y nunca una ironía, o gente que de tan irónica termina en el sarcasmo destruyendo cualquier posibilidad de que algo puro, tierno o amoroso ocurra. Gente durita, que se relame en su caparazón porque la realidad asusta y que sólo y lamentablemente podría dormir y soñar que es un Na'ví automedicada con algún sedante. Claro, es obvio, no estoy esperando que un militar o un lucrador se sensibilicen, no es eso, pero ahí se muestra otra cosa, una caricatura de nosotros mismos. Escucho todo el tiempo personas -de distintos niveles sociales y valores- pensando que las cosas pueden ser de una sola manera. Durante toda la película y hasta el final descarté que la lucha de los Na'ví tuviese alguna posibilidad de prosperar. Avatar muestra un fracaso o varios de "la humanidad" ¿o no? Ahí la contradicción: ¿Qué es lo que quiere Cameron que pensemos por un rato? ¿Se trata de recuperar "nuestras raíces" dejando de ser un "humano" "para volver" a ser Na'vi? ¿Apelar a "la diplomacia" para aceptar nuestras actitudes más deplorables o indefendibles, como quién asume la injusticia como un hecho imposible de modificar? No sé, la sensación que me quedó después de ver Avatar no tiene que ver con la esperanza, sin embargo el "Arbol de las Almas", en el que se pueden escuchar las voces de los ancestros, nos guía en el "balance de la vida".

Selva

viernes, 5 de febrero de 2010

¿poesía versus paisaje?


Al evocar con tanta claridad como me es posible mi carácter durante la vida escolar, las únicas cualidades que constituían una promesa positiva para el futuro eran que poseía gustos intensos y diversificados, gran celo por todo lo que me interesaba y un agudo placer por comprender todo tema o cosa compleja... Con respecto a otras aficiones, además de la ciencia, era aficionado a leer libros varios, y solía estarme horas leyendo obras históricas de Shakespeare, generalmente sentado en las viejas ventanas practicadas en las gruesas paredes de la escuela. Leía también otra clase de poesía, como los poemas recién publicados de Byron, Scott, y Seasons de Thomson. Lo menciono porque más adelante en la vida perdí completamente, con aflicción por mi parte, todo gusto por la poesía de cualquier especie, aun la de Shakespeare. En relación con el gusto por la poesía, puedo agregar que en 1822 se despertó en mí por primera vez una vivida afición a los paisajes, durante una excursión a caballo por las fronteras de Gales, y que ha perdurado más que todo otro placer estético.

Darwin, Autobiografía.

(traducción: Ruben Masera)

sábado, 30 de enero de 2010

Desconcierta la abundancia de tanto piano de cola en Cuba


CUEVAS DE BELLAMAR, LA BOTICA DE TRIOLET y LA CASA DE LA FAMILIA DUPONT

Estuve con la leyenda y con el mito de la farmacopea en la mismísima farmacia de Triolet, en Matanzas, Cuba. Apoyado en el mostrador principal, fotografiando albarelos y pailas, alambiques y máquinas registradoras en el aire solemne conmoviendo a las cosas que las volvió museo.

El señor Triolet, cuenta una ingeniera química encargada de ademanes y explicaciones, llegó a Matanzas a instalar su farmacia en 1892 ((ya va para los ciento trece años). Pero descreo y me pregunto cómo será la historia: si el señor Triolet llega propiamente a Matanzas; si Matanzas existía o si antes llegó a otra parte y luego al mismo lugar del Matanzas de hoy pero que entonces tenía otro nombre -ahora perdido- y después se trasladó y fundó este museo que comenzó siendo farmacia comercial, solícita y salvadora (en resumen, es mi ignorancia).

"LA REUNION, BOTICA FRANCESA DE E.TRIOLET", vendía el afamado tópico para los callos, remedio infalible, además y - entre otras cosas - recomendaba el jarabe y el café compuesto Triolet, eficaz para el catarro, el asma y el ahogo. En su calculadora Burroughs, don Emilio fijaba los precios incluso el de los alacranes acomodados dentro de grandes frascos de vidrio nadando en alcoholes amarillos, hasta largar todo su veneno y poder preparar con él la pasta o menjunje espesado con que fregaban el bajo vientre para detener los dolores de ahí (y si no pasaban, señal era de que el paciente pasaría, acota la ingeniera química curadora del museo). Esta farmacia fue conservada por la Revolución. Mantenida por ella entre cientos de tradiciones y demás curiosidades necesarias de ser preservadas en toda Cuba. Como debe ser.

La farmacia es más o menos de la época de las CUEVAS DE BELLAMAR y de la CASA DE DUPONT, arrimando solamente dos ejemplos alertas desde las primeras décadas de este siglo y últimas del anterior.

Por ese mismo tiempo en que Triolet acomodaba su balanza de pie, su reloj de pared y su Virgen de bulto, un español desconocido descubría -buscando otra cosa, como ocurre siempre- ayudado por un enjambre de peones negros, lo que hoy son las Cuevas de Bellamar, con intenso olor a vestuario de cancha de fútbol, a la entrada. Sus vericuetos tienen nombres sorpresa: Fuente de las Doncellas, Galería del Ángel, Recaudo de la Juventud, Balcón de la Americana y muchos otros en sus seiscientos metros de recorrido colmados de recodos, agachadas, estalactitas y estalagmitas, algunas manchadas irremediablemente con las señales del humo de los mecheros de grasa vacuna con los que se trabajaba en la época. Igual, aunque más distante en espacio y tiempo, ocurría en el Real socavón de Pailaviri, marcado por teas y pailas colmadas de grasa , lámparas de los indios mineros de Potosí.

Más al Norte y al Oeste, pasando por Varadero, se construía años después, pero siempre en la década, la mansión del señor Dupont, acaudalado francés casado con una norteamericana (¡vaya uno a saber cómo fue!). A la casa llegaban todos los fines de semana o por temporadas, para concertar y mantener sus porfiados juegos, los ricos de la isla (los años del treinta) y de los vecinos estados de la Unión, tan pundonorosa hoy. La casa tenía faroles complicados sostenidos por sirenas; piano de cola marca Tchaika (se le había borrado la k) de cara al mar océano; cristalería y un armonio que era pianola a la vez. Tenía pisos de esmeradas baldosas treinta por treinta, algunas reemplazadas por dibujos en baldosines de colores que reproducían un ancla, una carabela con tres cruces rojas como suponemos fueron las que llevaba Colón, un pez, un caracol marino, un timón y en los costados del último piso o mirador, las dos colas de sirenas sosteniendo sendos faroles que encendían para los navegantes. La casa conserva desde entonces los dormitorios intactos (uno para dos hijos, otro para dos hijas, y el matrimonial. Todos con muebles de madera pintada al aceite con flores y pájaros de colores entrelazados y unidos en enamoramiento por un moño de cinta cayendo). Intactos están el ascensor y los espejos biselados y las gruesas columnas de roble y cedro trabajados en Italia. Ahora se puede visitar la mansión pagando dos dólares, y sentarse en las sillas blancas o sillones art decó, para ordenar algún menú a la carta pues se come y se bebe en un pequeño restorán. Seguramente no como antes.

Era cuando en la ciudad de La Habana vieja (actual Patrimonio de la Humanidad, declarado por la UNESCO ), en la Casa de la Condesa de la Reunión, cerca de La Bodeguita del Medio, vecina al Boulevar del Obispo y la Plazuela de Albear, se reunía Hemingway con sus colegas cubanos y gente del pueblo a tomar daikiris o - ya existían- "Cuba libre", con una medida más de ron. En esa misma calle que cruza la de los toneleros, se está construyendo el museo Carpentier donde en una de las tantas vitrinas con fotografías del escritor nos enteramos cómo en un viaje al "Alto Orinoco, al contacto con las tribus más elementales", "Surgió en mi la primera versión de Los pasos perdidos" (después llegaría el regalo de EL ARPA Y LA SOMBRA con aquella cita inolvidable de la "leyenda áurea" : EN EL ARPA, CUANDO RESUENA HAY TRES COSAS : EL ARTE, LA MANO Y LA CUERDA. EN EL HOMBRE : EL CUERPO, EL ALMA Y LA SOMBRA ".

Desconcierta la abundancia de tanto piano de cola en Cuba, aun en el campo, y tanto museo encumbrado por manuscritos con rasgos de tinta oxidada.

Los patios familiares suelen tener una estatua pequeña. La de la Casa de la Condesa es una niña de mármol del agua, insinuada con líneas azules que le siguen el cuerpo y contornean el mar; y de los altos cuelgan las trepadoras tropicales, de suave piel, en maceteros contrastando con las maderas de galerías y persianas que forman grandes puertas de dos y cuatro cuerpos. Como en la casa del boticario Triolet (¿ sería pariente de Elsa, la novelista ? ) donde había también un piano de cola y una salita para conciertos. Enfrente a ella se accedía a un cuarto con ventana interior de dos hojas (entreabiertas ) donde discutían y amonestaban los títeres entreteniendo a los niños, separados de los mayores - an ensimismados en el concierto- por puertas de vidrio con orlas esmeriladas.

Triolet era industrioso al par que meticuloso. En una gran cocina de azulejos blancos permanecían sobre los fogones los alambiques y en el piso, una ringlera de damajuanas sin cestillos, tal como él las dejó, aguardando los destilados y menjunjes.

Presidía la farmacia una gran fotografía de época de su dueño: grandes bigotes canos, cabello corto de igual tono, cuello blanco palomita y traje oscuro abotonado con chaleco también abotonado. Marco oval dorado inserto, a manera de paspartú en otro gran marco tallado y de medida cuadrada. Vidrio bombé y al lado un albarelo con hidrato cloral más las nobles estanterías de madera color miel y un reloj de pared marcando las doce de algún año, al mediodía o a la noche. Afuera, enfrente, la plaza y más allá el mar y después del mar otra vez el mar, hasta el cielo.

Es llamativo cómo gente con otras urgencias -¡verdaderas urgencias! - no descuida y conserva estas estelas del tiempo. Cómo respetan la Virgen, la balancita de precisión, el mortero, la retorta en su doble silencio de colección. Y con cuánto fervor y orgullo el guía -siempre un profesional de las disciplinas que atesora el museo- atiende y se enamora hablando de lo que muestra.

Un dólar o un peso cubano cuesta la entrada a la farmacia. Nada se puede comprar. A no ser un saludo enviado por la nostalgia con testimonios de lo que fue salud, así como de las Cuevas de Bellamar y sus aguas de fuentes de imaginativa inocencia, o si no, estar caminando la mansión Dupont, oyendo todavía tallar naipes extraños al borde del océano de los descubrimientos.

Néstor Groppa (texto inédito sobre un viaje realizado en el año 1994)